jueves, 20 de marzo de 2014

LECTURA: LA LEYENDA DE LA ACHIRANA DEL INKA



Leyenda: LA ACHIRANA DEL INCA

Según las tradiciones escita por Ricardo Palma, en el año 1412 el Inca Pachacútec, acompañado de su hijo el príncipe imperial Yupanqui y de su hermano Cápac Yupanqui, emprendió la conquista del valle de Ica, cuyos habitantes, si bien de índole pacífica, no carecían de esfuerzos y elementos para la guerra. Comprendiólo así el sagaz monarca, y antes de recurrir a las armas propuso a los iqueños que se sometiesen a su paternal gobierno. Aviniéronse éstos de buen grado, y el Inca y sus cuarenta mil guerreros fueron, cordial y espléndidamente, recibidos por los naturales.
Visitando Pachacútec el feraz territorio que acababa de sujetar a su dominio, detúvose una semana en el pago llamado Tate. Propietaria del pago era una anciana a quien acompañaba una bellísima doncella, hija suya llamada Chillu Simpa.
El conquistador de pueblos creyó también de fácil conquista el corazón de la joven; pero ella, que amaba a un galán de la comarca, tuvo la energía, que sólo el verdadero amor inspira, para resistir a los enamorados ruegos del prestigioso y omnipotente soberano.
Al fin, Pachacútec perdió toda esperanza de ser correspondido, y tomando entre sus manos las de la joven, le dijo, no sin ahogar antes un suspiro:
-Quédate en paz, paloma de este valle, y que nunca la niebla del dolor tienda su velo sobre el cielo de tu alma. Pídeme alguna merced que a ti y a los tuyos haga recordar siempre el amor que me inspiraste.
-Señor -le contestó la joven, poniéndose de rodillas y besando la orla del manto real-, grande eres y para ti no hay imposible. Venciérasme con tu nobleza, a no tener ya el alma esclava de otro dueño. Nada debo pedirte, que quien dones recibe obligada queda; pero si te satisface la gratitud de mi pueblo, ruégote que des agua a esta comarca. Siembra beneficios y tendrás cosecha de bendiciones. Reina, señor, sobre corazones agradecidos más que sobre hombres que, tímidos, se inclinan ante ti, deslumbrados por tu esplendor.
 

-Discreta eres, doncella de la negra crencha, y así me cautivas con tu palabra como con el fuego de tu mirada. ¡Adiós, ilusorio ensueño de mi vida! Espera diez días, y verás realizado lo que pides. ¡Adiós, y no te olvides de tu rey!
Y el caballeroso monarca, subiendo al anda de oro que llevaban en hombros los nobles del reino, continuó su viaje triunfal.
Durante diez días los cuarenta mil hombres del ejército se ocuparon en abrir el cauce que empieza en los terrenos del Molino y del Trapiche y termina en Tate, heredad o pago donde habitaba la hermosa joven de quien se apasionara Pachacútec.
El agua de la achirana del Inca suministra abundante riego a las haciendas que hoy se conocen con los nombres de Chabalina, Belén, San Jerónimo, Tacama, San liarán, Mercedes, Santa Bárbara, Chanchajaya, Santa Elena, Vista-alegre, Sáenz, Parcona, Tayamana, Pongo, Pueblo Nuevo, Sunampe y, por fin, Tate.
Tal, según la tradición, es el origen de la achirana, voz que significa lo que corre limpiamente hacia lo que es hermoso.
El vocablo quechua Achirana  "chiriani" que significa "lugar alto y fresco" en alusión a que antes de los incas, por la parte alta del valle iqueño había una población que vivía en las partes altas gozando de la suave brisa del viento de la zona pero estaba relegada porque no tenía la ascendencia de nobles, a pesar de ello por el esfuerzo de su trabajo se hizo respetable y respetuosa, por eso cuando el Inca Pachacutec invadió la región escuchó la palabra de Chillu Simpa que le pedía construir un canal de regadío para las sedientas tierras de su pueblo y el Soberano cuzqueño, después de concederle el deseo de la Princesa tateña se regreso a la capital del imperio con la satisfacción del deber cumplido.
  ¿Quién era Chillu Simpa? Era una jovencita de no mas de 16a años de edad, hija de un kuraka de la comarca iqueña, le escucha su palabra.

3 comentarios:

  1. Desarrollamos la capacidad identifica información y reflexiona sobre el contenido y el contexto del texto, apropiandose del sistema de escritura.

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  2. La leyenda nos enseña como una princesa pide agua para su pueblo, que era netamente agricola, donde escaseaba el agua para regar las tierras de ica, del cual como iqueña me siento identificada con la princesa "Chillu Simpa"

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  3. la leyenda no habla sobre la belleza de una doncella que pudo conquistar el corazón de un emperador con ganas de expandir su territorio

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